CARL ANDRE (Foto: Cooper Galaxy 1995)
El escultor minimalista Carl Andre es el protagonista del The New Yorker del 5 de Diciembre. Le dedican 10 pags y el reportaje es modelico con declaraciones de gente de su entorno, galeristas (Paula Cooper), criticos, colegas (Richard Serra) etc.
Sorprende -al margen de su obra- lo intensa que ha sido su vida, con episodios oscuros (acusado de asesinato -aunque luego no fue condenado- de la muerte de la artista cubana Ana Mendieta, su tercera ex mujer), su vida bohemia (asiduo al Max´s Kansas City con la troupe de Warhol) y su complicado caracter fuente de constantes problemas.
Es curioso que pese a ser escultor, no tiene ni estudio ni taller, ya que si bien realiza los diseños, los materiales de sus obras los hacen terceras personas y luego el mismo monta sus esculturas en las salas de arte.
Andre ha sido etiquetado como minimalista. Harold Rosenberg (del propio The New Yorker) dijo una vez que en el minimalismo la regla es “cuanto menos hay que ver, es que mas cosas tienes que decir”, aunque Andre reniega de ello y dice que solo crea cosas materiales que no existen en el mundo.
Finalizo con una frase suya impactante: “El capitalismo debe de ser sagrado porque la religion es un negocio”.